“He encontrado mi alma gemela, doctora"
"No puedo decir que le he conocido porque ya le había visto anteriormente y habíamos hablado un poco incluso, pero puedo decir que la he encontrado, nos hemos descubierto como almas gemelas.
Es una sensación extraña, todavía tengo la cabeza un poco nublada después de anoche, todavía no tengo una idea exacta de cómo pasó todo, pero una cosa sí tengo clara: hay alguien que ve el mundo como yo, fue tan fácil como encontrarnos, hablar y perder la noción del tiempo, comunicarnos a otro nivel, sentirnos tan identificados el uno con el otro hasta tener momentos cómicos incluso, con quien las horas pasaron volando y el tiempo perdió su sentido.
No estoy hablando de haber conocido el amor de mi vida, ya sabes que amo a alguien, ni de haber descubierto que puedo tener una amistad íntima con alguien, ya tengo un par o tres de buenísimos amigos con los que cultivamos esta confianza y se merecen tal categoría.
Estoy hablando de una conexión más allá de confidencias, géneros, edades, idiomas o temporalidad. Es una conexión neuronal, casi espiritual, algo mareante incluso.
¿Has vivido la experiencia de encontrarte por pura casualidad sola con alguien a quien conoces muy poco, un extraño en tu vida hasta ese momento, comenzar a conversar y que un mecanismo desconocido y misterioso empiece a funcionar y en pocos minutos sientas que estás tan cómoda como si hubieras vivido con esa persona durante una vida entera, como si no fuera alguien que no conoces sino alguien que forma parte de ti, alguien en quien te reconoces repetidamente, con quien compartes tantos aspectos y detalles que no puedes ni contarlos?
Pues estoy hablando de eso, doctora. A pesar de las diferencias evidentes entre nosotros, empezando por la de género, hablar con él y encontrar coincidencias fue casi inmediato. Conversando sobre el tipo de trabajo que ya sabíamos que compartimos, nos reímos al descubrir que habíamos llegado al mismo de maneras muy similares, que lo vivimos de forma demasiado parecida y que tenemos las mismas dificultades.
Hasta aquí pensaba que sólo éramos dos colegas igualmente apasionados por su trabajo, punto. Pero las sorpresas se fueron repitiendo una tras otra y la facilidad para entendernos siguió sorprendiéndonos.
Pensamientos iguales en temas diversos, maneras de hacer inquietantemente similares, reacciones repetidas en ambos
… pero ¿sabes qué doctora?
Esto no fue ni es lo más importante ni lo más evidente. En realidad me impactó mucho más el tipo de conexión tan fácil, tan rápida y tan intensa que se estableció entre nosotros, un canal de comunicación que no necesita palabras concretas, sin buscarlo, sin provocarlo, como si no pudiera haber sido de otro modo. Se construyó una burbuja a nuestro alrededor, allí dentro no existe el tiempo ni la distancia, sólo una música dulce y tranquila al son de la que bailábamos ambos con la familiaridad de dos viejos conocidos, de almas que se reencuentran tras haber estado dando vueltas por el espacio buscándose pacientemente.
La sensación de bienestar que pensar en ello me produce es impagable, es pura y eterna.
Pensarás que me he vuelto loca, que me lo estoy inventando o que soy una exagerada, ya lo sé doctora, hace tiempo que hablamos y ésta parece una más de mis historias de sensible introvertida. Pero ¿sabes qué? Me da igual, yo sé lo que sentí, el confort que me dieron esas horas, y si todo ello es producto de mi imaginación o algún tipo de locura que no sabía que padecía, pues bienvenido sea.
No puedo hacer más que desear a todo el mundo que quiera juzgarme o cuestionarme que algún día viva lo que mi alma gemela y yo sentimos ayer.
Nos volveremos a ver probablemente dentro de unos meses; no sé si la magia se habrá desvanecido en el curso de este tiempo y todo habrá sido, como piensas ahora mismo, el delirio de una mujer que necesita sentirse especial, o si mi timidez ganará la batalla y no volveré a acercarme a él nunca más … pero hoy todo parece un sueño que se ha hecho realidad. “
¿Diagnóstico?
Tal vez estado disociativo transitorio, o quizás sí es un delirio y debemos explorar más la paciente buscando otra sintomatología psicótica, o quizás simplemente ha convertido en poesía una velada en buena compañía (en este caso podríamos hablar de una cierta inmadurez o explorar cuestiones de attachment).
En cualquier caso, y sin que nunca sea dicho en voz alta, esta mujer me da mucha envidia … qué experiencia tan bonita ha tenido …
¿ y si fuera cierta?